El gobierno del presidente Donald Trump instó a los ciudadanos estadounidenses a evitar los alimentos con azúcar añadida y altamente procesados, al mismo tiempo que promueve el consumo de carne roja y lácteos en la alimentación diaria.
El consumo de proteínas es el mayor énfasis dentro de la nueva guía nutricional federal, señalando que la carne, las grasas saludables y los lácteos deben tener el mismo nivel de prioridad que los vegetales y las frutas.
Algunos nutricionistas expresaron opiniones diversas sobre estas nuevas medidas, apuntando que, si bien es cierto que la reducción de azúcares y alimentos procesados es algo positivo, resaltar la proteína animal y los lácteos enteros resulta «contradictorio, confuso y anticuado».
El secretario de salud, Robert F. Kennedy Jr., criticó durante mucho tiempo la dieta estadounidense y el sistema alimentario. Afirmó que el país vive en una «emergencia sanitaria» que ha provocado diversas enfermedades a su población.

















