Nicolás Maduro se presentó por primera vez ante un tribunal federal de los Estados Unidos, luego de ser capturado junto a su esposa, Cilia Flores, el pasado sábado en Caracas, Venezuela.
Ante la acostumbrada pregunta del juez de cómo se declaraba, Maduro se declaró no culpable. Además, aseguró ser un «prisionero de guerra», al mismo tiempo que sigue proclamándose como el presidente de Venezuela. Por igual, Flores se declaro «completamente inocente» de los cargos que se le imputan.
Ambos tienen cargos por tráfico de cocaína a territorio estadounidense, así como otros delitos de alta gravedad.
El juez del caso, Alvin Hellerstein, pautó la segunda audiencia para el próximo 17 de marzo. Por lo pronto, tanto Maduro como Flores, deben permanecer bajo prisión en la ciudad de Nueva York.

















